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La Tarta San Marcos es uno de los tesoros más emblemáticos de la repostería española, con un origen que se disputa entre las tierras de Castilla y León. Se dice que fue creada por monjas en el siglo XII para conmemorar la festividad del evangelista, y desde entonces, la Tarta San Marcos ha evolucionado hasta convertirse en el postre imprescindible de cualquier celebración familiar que se precie.

Lo que realmente define a una auténtica Tarta San Marcos es su equilibrio de texturas y sabores. Se compone de capas de bizcocho genovés extremadamente esponjoso, calado con un almíbar ligero y relleno de dos tipos de nata: una natural y otra trufada con cacao. El broche de oro de la Tarta San Marcos es, sin duda, su cobertura de yema tostada, que aporta ese color anaranjado vibrante y un aroma caramelizado irresistible.

Si te animas a prepararla en casa, descubrirás que la Tarta San Marcos es un ejercicio de paciencia y mimo artesanal. Aunque requiere varios pasos, el resultado visual es tan profesional y elegante que compensa cada minuto invertido en la cocina. Preparar una Tarta San Marcos es, en esencia, rendir homenaje a la pastelería tradicional que nunca pasa de moda.

Tarta San Marcos

Tarta San Marcos

Ingredientes

Para el bizcocho genovés:

  • 4 huevos grandes (L)

  • 120 g de azúcar

  • 120 g de harina de repostería

  • Una pizca de sal

  • Esencia de vainilla (opcional)

Para el almíbar:

  • 100 ml de agua

  • 100 g de azúcar

  • Un chorrito de licor (opcional, como ron o Cointreau)

Para el relleno:

  • 800 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)

  • 150 g de azúcar glass

  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo (para la mitad de la nata)

Para la cobertura de yema tostada:

  • 3 huevos

  • El mismo peso de los huevos en azúcar

  • 15 g de maicena

  • 30 ml de agua

  • Azúcar adicional para espolvorear y quemar

Tarta San Marcos

Cómo preparar la Tarta San Marcos

  1. El bizcocho: Bate los huevos con el azúcar hasta que tripliquen su volumen (punto de letra). Incorpora la harina tamizada con movimientos envolventes. Hornea a 180°C durante 25 minutos. Deja enfriar y corta en tres discos.

  2. El almíbar: Hierve el agua con el azúcar durante 5 minutos. Añade el licor al final y deja enfriar.

  3. Los rellenos: Monta la nata bien fría con el azúcar glass. Divide la mezcla en dos: a una parte añádele el cacao para obtener la trufa y deja la otra natural.

  4. La yema: Bate los huevos con el azúcar, el agua y la maicena. Cocina a fuego lento sin dejar de remover hasta que espese. Pásala por un colador y deja enfriar por completo.

  5. Montaje: Cala el primer disco de bizcocho con almíbar, cubre con la nata de trufa. Pon el segundo disco, cala y cubre con la nata blanca. Coloca el último disco, cala y extiende la crema de yema por encima.

  6. Toque final: Espolvorea azúcar sobre la yema y quémala con un soplete de cocina. Cubre los laterales con el resto de la nata y decora con almendras laminadas o nata montada. Refrigera hasta el momento de servir.

Tarta San Marcos

La Tarta San Marcos debe servirse obligatoriamente fría, recién sacada de la nevera o con apenas unos minutos de reposo a temperatura ambiente antes de cortarla.

Existen varias razones de peso para consumirla así:

  • Estabilidad de la nata: Al llevar grandes cantidades de nata montada (tanto natural como de trufa), si la tarta se calienta, el relleno pierde su estructura, se vuelve demasiado blando y la tarta puede desmoronarse al cortarla.

  • Contraste de la yema: La cobertura de yema tostada tiene una textura cremosa y densa que resalta mucho más cuando está fría, contrastando con el crujiente del azúcar quemado (si se acaba de caramelizar).

  • Sabor del almíbar: El bizcocho calado resulta mucho más refrescante y ligero cuando se mantiene a baja temperatura.

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