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Morcillo de ternera encebollado

El morcillo de ternera encebollado es uno de los guisos más tradicionales y confortables de la gastronomía casera. Esta jugosa pieza de carne, también conocida en muchas regiones como jarrete o zancarrón, destaca por su textura melosa gracias al colágeno que posee. Al cocinarse a fuego lento en una generosa base de cebolla caramelizada, el morcillo de ternera encebollado se transforma en un bocado suave que prácticamente se deshace en el paladar.

La clave para que un plato de morcillo de ternera encebollado alcance su máximo esplendor reside en la paciencia y en la calidad de sus ingredientes. La cebolla, pocha despacio, aporta un dulzor natural y una salsa rica y densa que impregna toda la carne. Además, al tratarse de un guiso de larga cocción, el morcillo de ternera encebollado gana aún más sabor y consistencia si se deja reposar de un día para otro.

Preparar en casa un morcillo de ternera encebollado es una excelente manera de disfrutar de la cocina tradicional sin complicaciones técnicas. Es una receta ideal para reuniones familiares o para preparar con antelación durante el fin de semana. A continuación, te presentamos los ingredientes y el paso a paso detallado para conseguir un morcillo de ternera encebollado sencillamente perfecto.

Morcillo de ternera encebollado

Morcillo de ternera encebollado

Ingredientes

  • 1 kg de morcillo de ternera, limpio y troceado en dados grandes

  • 4 cebollas grandes (preferiblemente cebolla dulce o blanca)

  • 3 dientes de ajo

  • 1 vaso de vino blanco de buena calidad (o vino tinto suave, según preferencia)

  • 500 ml de caldo de carne o de verduras

  • 2 hojas de laurel

  • 1 pizca de pimienta negra recién molida

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal al gusto

Morcillo de ternera encebollado

Cómo preparar Morcillo de ternera encebollado

  1. Sellar la carne: Salpimenta los trozos de morcillo de ternera. En una cazuela ancha u olla grande, añade un buen chorro de aceite de oliva y calienta a fuego vivo. Dora los trozos de carne por todos sus lados para sellar sus jugos. Una vez dorados, retíralos y resérvalos en un plato.

  2. Pochar la cebolla: En el mismo aceite donde sellaste la carne (si es necesario, añade un poco más), incorpora las cebollas cortadas en juliana fina y los dientes de ajo picados. Añade una pizca de sal para ayudar a que la cebolla suelte su agua. Cocina a fuego medio-bajo durante unos 20-25 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté muy blanda y ligeramente dorada.

  3. Reducir el alcohol: Vuelve a incorporar la carne reservada con los jugos que haya soltado a la cazuela con la cebolla. Sube el fuego, vierte el vaso de vino blanco y deja hervir durante 3-4 minutos para que se evapore el alcohol.

  4. Cocción a fuego lento: Agrega las hojas de laurel y cubre con el caldo de carne. Baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y deja guisar lentamente durante aproximadamente 1 hora y media a 2 horas (o unos 30-40 minutos si utilizas olla exprés), hasta que la carne esté extremadamente tierna.

  5. Ajustar y servir: Prueba la salsa y rectifica de sal y pimienta si fuera necesario. Si prefieres una salsa más fina, puedes retirar la carne y triturar la cebolla con el caldo, aunque el estilo tradicional conserva la textura melosa de la cebolla guisada. Sirve caliente acompañado de patatas fritas, puré de patatas o arroz blanco.

Morcillo de ternera encebollado

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