El pesto de albahaca, conocido formalmente como pesto alla genovese, es una de las joyas más preciadas de la gastronomía de Liguria, Italia. Su nombre proviene de la palabra italiana pestare, que significa machacar o triturar, haciendo referencia al método tradicional de elaboración en un mortero de mármol. Esta salsa verde vibrante captura la esencia misma del Mediterráneo, ofreciendo una explosión de frescura que ha conquistado paladares en todo el mundo.
La magia de un buen pesto de albahaca reside en el equilibrio perfecto entre sus componentes. La albahaca fresca aporta una nota herbal y ligeramente dulce, mientras que los piñones añaden una textura cremosa y un toque terroso. El queso parmesano y el pecorino brindan la profundidad salina necesaria, todo unido por el hilo conductor de un aceite de oliva virgen extra de alta calidad que amalgama los sabores en una emulsión suave y aromática.
Aunque hoy en día es común utilizar procesadores de alimentos por su rapidez, el secreto de un pesto de albahaca excepcional sigue siendo el cuidado en el trato de los ingredientes. Evitar que las hojas de albahaca se oxiden y mantener el frío durante el proceso son detalles que marcan la diferencia entre una salsa común y una experiencia gourmet. A continuación, te presento una receta equilibrada para que puedas recrear este clásico en la comodidad de tu cocina.

Pesto de albahaca
Ingredientes
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2 tazas de hojas de albahaca fresca (bien lavadas y secas)
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½ taza de queso Parmigiano Reggiano rallado
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2 cucharadas de queso Pecorino Romano rallado (opcional, para más carácter)
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¹⁄³ de taza de piñones (puedes tostarlos ligeramente para más sabor)
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2 dientes de ajo medianos, pelados
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½ taza de aceite de oliva virgen extra de buena calidad
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Una pizca de sal gruesa (al gusto)

Cómo preparar Pesto de albahaca
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Triturar: Coloca la albahaca, los piñones y el ajo en un mortero o procesador.
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Integrar: Agrega los quesos y mezcla suavemente.
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Emulsionar: Vierte el aceite de oliva en forma de hilo mientras sigues mezclando hasta obtener la consistencia deseada.

Trucos para que tu pesto de albahaca se mantenga como recién hecho:
1. El sello de aceite (Efecto vacío)
Es el método más efectivo y sencillo. Una vez que pases el pesto de albahaca a un frasco de vidrio, alisa la superficie con una cuchara y vierte una capa generosa de aceite de oliva por encima (aproximadamente 1 cm).
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Por qué funciona: El aceite actúa como una barrera física que impide que el oxígeno toque la albahaca. Cada vez que uses un poco, asegúrate de volver a nivelar y añadir más aceite si es necesario.
2. El truco del «Escaldado» (Blanching)
Si quieres que el color del pesto de albahaca sea casi fluorescente y dure días intacto, haz esto antes de preparar la receta:
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Sumerge las hojas de albahaca en agua hirviendo por solo 5 a 10 segundos.
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Pásalas inmediatamente a un bol con agua y hielo para cortar la cocción.
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Sécalas muy bien antes de triturarlas. Esto desactiva las enzimas responsables del oscurecimiento.
3. Evita el calor del motor
Si usas una batidora o procesador de alimentos, las cuchillas giran tan rápido que generan calor, lo cual «cocina» la albahaca y la apaga.
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Consejo: Pulsa el botón de forma intermitente en lugar de dejarlo fijo, o incluso mete el vaso de la licuadora y las cuchillas en el congelador 10 minutos antes de empezar.
4. Congelación en porciones
Si no vas a consumirlo en los próximos 2 o 3 días, la congelación es tu mejor aliada:
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Vierte el pesto de albahaca en una cubitera para hielos.
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Una vez congelados los cubos, pásalos a una bolsa con cierre hermético.
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Dato extra: Si vas a congelarlo, algunos chefs sugieren no añadir el queso hasta el momento de descongelar y servir, para mantener una textura más fina.












