El solomillo a la cazuela es uno de esos platos que demuestran que la elegancia no tiene por qué estar reñida con la sencillez. Es una receta que evoca la cocina de siempre, donde el fuego lento y una buena materia prima son los verdaderos protagonistas. Al cocinar el solomillo de cerdo entero en una olla tradicional, conseguimos que la carne mantenga todos sus jugos, logrando una textura tierna que se deshace en la boca con cada bocado.
Lo maravilloso de esta receta de solomillo a la cazuela es la salsa que se genera de forma natural. La combinación de las verduras pochadas con el toque de vino blanco crea un fondo oscuro y brillante, lleno de matices, que eleva el solomillo a un nivel superior. Es el plato perfecto tanto para una comida de domingo familiar como para una cena improvisada donde quieras impresionar sin pasar horas complicadas frente al fogón.
Acompañar este plato de solomillo a la cazuela es casi tan divertido como cocinarlo. Unas patatas panadera, un puré de manzana o incluso un poco de arroz blanco son aliados ideales para no dejar ni rastro de la salsa en el plato. Prepárate para disfrutar de un aroma increíble en tu cocina y de un resultado digno de los mejores restaurantes de cocina casera.

Solomillo a la cazuela
Ingredientes
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2 solomillos de cerdo (unos 400-500g cada uno)
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2 cebollas grandes, cortadas en juliana
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3 dientes de ajo, laminados
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2 zanahorias, cortadas en rodajas finas
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1 vaso de vino blanco seco
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500 ml de caldo de carne (o agua con una pizca de sal)
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1 hoja de laurel
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Aceite de oliva virgen extra
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Sal, al gusto
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Pimienta negra recién molida, al gusto
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Opcional: Una rama de tomillo o de romero fresco

Cómo preparar Solomillo a la cazuela
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Sellar la carne: Salpimenta los solomillos. En una cazuela ancha con un buen chorro de aceite, dóralos a fuego fuerte por todos sus lados para sellar los jugos. Retira y reserva.
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Sofreír las verduras: En ese mismo aceite, baja el fuego y añade la cebolla, el ajo y la zanahoria. Cocina lentamente hasta que la cebolla esté transparente y empiece a caramelizarse.
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Deglasar: Introduce de nuevo los solomillos en la cazuela. Sube el fuego, vierte el vino blanco y deja que evapore el alcohol durante un par de minutos.
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Cocinar: Añade el caldo y el laurel. Tapa la cazuela y deja cocinar a fuego medio-bajo durante unos 20-25 minutos. Dale la vuelta a la carne a mitad de cocción.
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Reposo y salsa: Retira la carne para que repose antes de cortarla. Si prefieres una salsa fina, puedes triturar las verduras con el caldo (retirando el laurel primero). Si te gusta más rústico, sírvelo tal cual.
- Servir: Sirve el Solomillo a la cazuela caliente con el acompañamiento elegido.












