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Carpaccio de remolacha

El carpaccio de remolacha es una alternativa vibrante y sofisticada al clásico plato de carne italiano. Esta versión vegetal no solo destaca por su color intenso y profundo, sino también por una textura delicada que se deshace en el paladar. El carpaccio de remolacha es una opción ideal para quienes buscan un entrante ligero, nutritivo y visualmente impactante, capaz de elevar cualquier comida sin necesidad de procesos de cocción complejos.

La clave del carpaccio de remolacha reside en el equilibrio de sabores. La dulzura terrosa de la remolacha encuentra su contrapunto perfecto en la acidez de una buena vinagreta de cítricos y el toque salino de unos frutos secos o un queso curado. Al cortarla en láminas casi translúcidas, la hortaliza pierde su robustez habitual y se convierte en una base elegante que absorbe los aromas de las hierbas frescas y el aceite de oliva virgen extra.

Además de su atractivo gastronómico, esta receta de carpaccio de remolacha es una excelente forma de incorporar antioxidantes y vitaminas a la dieta. Es un plato sumamente versátil que permite infinitas variaciones: puedes añadir rúcula para un toque amargo, piñones tostados para ganar textura, o incluso unas lascas de queso parmesano o feta para un acabado más cremoso. Es, en definitiva, una celebración del producto natural tratada con una técnica minimalista.

Carpaccio de remolacha

Carpaccio de remolacha

Ingredientes

  • 2 remolachas medianas (cocidas o asadas al horno)

  • 50 g de rúcula fresca o canónigos

  • 30 g de nueces o piñones tostados

  • 50 g de queso de cabra desmenuzado o lascas de parmesano

  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

  • 1 cucharada de vinagre de Módena o zumo de limón

  • 1 cucharadita de miel

  • Sal en escamas, al gusto

  • Pimienta negra recién molida, al gusto

  • Cebollino fresco picado para decorar

Carpaccio de remolacha

Cómo preparar Carpaccio de remolacha

  1. Laminar: Con la ayuda de una mandolina o un cuchillo muy afilado, corta las remolachas en rodajas lo más finas posible.

  2. Disponer: Coloca las láminas de remolacha en un plato grande de forma circular, solapándolas ligeramente hasta cubrir la base.

  3. Aliñar: En un cuenco pequeño, emulsiona el aceite de oliva, el vinagre (o limón), la miel, la sal y la pimienta.

  4. Montar: Reparte la rúcula en el centro del plato. Esparce las nueces troceadas y el queso por encima de las láminas de remolacha.

  5. Finalizar: Rocía todo el plato con la vinagreta y decora con el cebollino picado antes de servir.

Carpaccio de remolacha

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