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Disfrutar de una mermelada de naranja hecha por ti mismo no tiene comparación con las versiones industriales que encontramos en los supermercados. Al controlar la calidad de la fruta y la cantidad de azúcar, te aseguras un producto artesanal libre de conservantes artificiales. Sigue estos pasos para llenar tu despensa con un frasco de sol embotellado que complementará cualquier tostada o postre.

La elaboración de conservas caseras es un arte que transforma frutas de temporada en tesoros dulces para todo el año. Entre todas las opciones, la mermelada de naranja destaca por su vibrante color y ese equilibrio perfecto entre el dulzor del azúcar y la acidez característica de los cítricos. Es, sin duda, una de las favoritas para acompañar las mañanas con un toque de frescura natural.

Para obtener una mermelada de naranja de textura ideal, el secreto reside en el aprovechamiento de la pectina presente en la piel y las semillas del fruto. No se trata solo de cocinar la pulpa, sino de integrar sutilmente la cáscara para aportar ese aroma profundo y un cuerpo consistente que la hace irresistible al paladar. La paciencia en la cocción es la clave para que los sabores se concentren y brillen en cada bocado.

Mermelada de naranja

Mermelada de naranja

Ingredientes

  • 1 kg de naranjas dulces (preferiblemente de piel fina)

  • 2 limones (su jugo y un trozo de cáscara)

  • 700 g de azúcar blanca

  • 500 ml de agua mineral

Mermelada de naranja

Cómo preparar Mermelada de naranja

  1. Preparar la fruta: Lava muy bien las naranjas. Pela la mitad de ellas intentando no llevarte la parte blanca (el albedo), y corta esa piel en tiras muy finas (juliana). Exprime el zumo de todas las naranjas y recupera la pulpa, desechando las semillas.

  2. Blanquear la piel: Hierve las tiras de piel en agua durante 5 minutos para eliminar el exceso de amargor. Escurre y reserva.

  3. Cocción inicial: En una olla grande, mezcla el zumo, la pulpa, el agua, el jugo de limón y las pieles blanqueadas. Cocina a fuego medio durante unos 30-40 minutos hasta que las pieles estén tiernas.

  4. Añadir el azúcar: Incorpora el azúcar a la mezcla. Remueve bien para que se disuelva y cocina a fuego lento durante otros 45-60 minutos.

  5. Punto de gelificación: Para saber si está lista, pon una cucharadita en un plato frío; si al empujarla con el dedo se arruga, ha alcanzado su punto.

  6. Envasado: Vierte la mezcla caliente en tarros de cristal esterilizados, ciérralos bien y ponlos boca abajo hasta que se enfríen para crear un vacío natural. Si seguiste este método de poner los tarros boca abajo, la mermelada de naranja puede guardarse en un lugar fresco, seco y oscuro (como una despensa) y consumirse en cualquier momento dentro de los próximos 6 a 12 meses. A partir del momento en que rompes el vacío y escuchas el «pop» de la tapa, debes guardarla siempre en la nevera. Lo ideal es consumirla en un plazo de 3 a 4 semanas para que mantenga todo su frescor y aroma.

  7. Consumo inmediato: Una vez que la mermelada de naranja se haya enfriado por completo a temperatura ambiente (unas 24 horas después de cocinarla), ya puedes probarla. De hecho, esperar un día permite que los sabores se asienten y la textura termine de gelificar por completo.

Mermelada de naranja

Un pequeño consejo: Si notas que la mermelada de naranja está algo amarga justo después de hacerla, espera un par de semanas antes de abrir el frasco. Con el tiempo, el amargor de la piel de la naranja se suaviza y se equilibra mejor con el azúcar.

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