El Revuelto de bacalao es uno de esos tesoros de la gastronomía ibérica que demuestra cómo, con pocos elementos pero de gran calidad, se puede crear un plato sublime. Su origen está estrechamente ligado a la tradición de los salazones, una técnica que permitía disfrutar del pescado en zonas de interior, convirtiendo esta receta en un estandarte de la cocina de aprovechamiento y del sabor auténtico de antaño.
La clave del éxito para un buen Revuelto de bacalao reside en el equilibrio de texturas, buscando que el huevo quede cremoso y no excesivamente cuajado. Es fundamental realizar un desalado correcto del bacalao para que el punto de sal sea el justo, permitiendo que el sabor del mar se funda con el dulzor de la cebolla pochada y la suavidad de las patatas paja si se opta por la versión más clásica.
Preparar hoy en día un Revuelto de bacalao es rendir homenaje a la sencillez y a la dieta mediterránea. Ya sea como un entrante para compartir en una cena informal o como un plato principal reconfortante, esta elaboración sigue conquistando paladares por su jugosidad y esa capacidad tan especial de hacernos sentir como en casa con cada bocado.

Revuelto de bacalao
Ingredientes
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300 g de bacalao desalado y desmigado
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4 huevos grandes (preferiblemente camperos)
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2 patatas medianas (cortadas en estilo paja)
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1 cebolla blanca grande
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2 dientes de ajo
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Aceite de oliva virgen extra
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Perejil fresco picado
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Pimienta negra recién molida
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Sal (solo si es necesario tras probar el bacalao)

Cómo preparar Revuelto de bacalao
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Las patatas: Pela y corta las patatas en tiras muy finas (tipo paja). Lávalas para quitar el almidón, sécalas bien y fríelas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes. Reserva sobre papel absorbente.
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El sofrito: En una sartén amplia con un chorro de aceite de oliva, pocha la cebolla cortada en juliana fina y los ajos laminados a fuego lento hasta que la cebolla esté transparente y tierna.
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El pescado: Añade el bacalao bien escurrido a la sartén. Rehoga durante un par de minutos para que suelte su gelatina y se integre con la cebolla.
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El ensamblaje: Incorpora las patatas paja a la sartén y mezcla con cuidado.
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El cuajado: Bate los huevos ligeramente (sin espumar) y viértelos sobre la mezcla. Apaga el fuego o mantén el calor al mínimo. Remueve constantemente con una espátula hasta que el huevo esté ligado y brillante, pero aún jugoso.
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Toque final: Espolvorea perejil fresco y pimienta negra.
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Servir: Sirve inmediatamente antes de que el calor residual seque el revuelto.












