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Las croquetas de espinacas representan una de las alternativas vegetarianas más sabrosas, versátiles y populares dentro del recetario tradicional de la gastronomía española. Aunque la receta clásica a base de jamón o pollo domina tradicionalmente los bares de tapas, esta variante vegetal ha ganado un protagonismo indiscutible en las cocinas familiares gracias a su equilibrio perfecto entre textura y sabor. Elaborar unas buenas croquetas de espinacas permite transformar una verdura humilde en un bocado gourmet, irresistible incluso para aquellos que suelen mostrar cierta reticencia hacia las hortalizas de hoja verde.

El secreto para lograr unas croquetas de espinacas inolvidables reside en el equilibrio térmico y de humedad al momento de integrar los ingredientes en la masa bechamel. Una correcta deshidratación de la verdura cocinada es fundamental para evitar que libere agua durante el reposo, garantizando así una masa firme pero cremosa. Al dominar el punto exacto de tostado de la harina y la infusión paulatina de la leche, las croquetas de espinacas consiguen una consistencia suave que contrasta magistralmente con el crujiente empanado exterior.

Más allá de su exquisita presencia en la mesa, cocinar croquetas de espinacas ofrece una oportunidad excelente para personalizar el relleno mediante la adición de frutos secos, piñones tostados o quesos de sabor intenso como el de cabra o el azul. Esta versatilidad convierte a las croquetas de espinacas en el entrante ideal para cualquier tipo de celebración o cena ligera, pudiendo además congelarse con facilidad en crudo para disponer de un aperitivo casero de alta calidad en cualquier momento.

Croquetas de espinacas

Croquetas de espinacas

Ingredientes

  • 300 g de espinacas frescas (o 250 g de espinacas congeladas desheladas y muy bien escurridas)

  • 1 litro de leche entera (a temperatura ambiente o templada)

  • 90 g de mantequilla sin sal

  • 90 g de harina de trigo para todo uso

  • 50 g de piñones tostados (opcional)

  • 70 g de queso de cabra o queso curado rallado (opcional)

  • 1 diente de ajo finamente picado

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

  • 1 pizca de nuez moscada recién rallada

  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto

Para el rebozado y fritura:

  • 200 g de pan rallado (de grano medio o tipo panko para mayor crujido)

  • 3 huevos grandes batidos

  • 100 g de harina de trigo (para el primer sellado)

  • Abundante aceite de oliva suave o de girasol para freír

Croquetas de espinacas

Cómo preparar Croquetas de espinacas

  1. Acondicionamiento de las espinacas: En una sartén amplia, calienta las dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio y dora el ajo picado sin que llegue a quemarse. Añade las espinacas frescas en tandas y saltea durante 3 o 4 minutos hasta que reduzcan su volumen por completo. Retira la verdura de la sartén, colócala sobre un colador fino y presiona firmemente con un tenedor para eliminar todo el exceso de líquido. Pícalas finamente sobre una tabla y reserva.

  2. Base de la bechamel (Roux): En una cazuela antiadherente a fuego medio, derrite la mantequilla. Añade los 90 g de harina de golpe y remueve enérgicamente con unas varillas metálicas durante unos 2 minutos. Este paso es imprescindible para cocinar la harina y eliminar su sabor a crudo hasta que adquiera un ligero tono dorado.

  3. Incorporación de la leche: Vierte la leche templada poco a poco, en un hilo continuo o en pequeñas tandas, sin dejar de batir con las varillas en ningún momento para evitar la formación de grumos. Cocina la mezcla a fuego medio-bajo durante 12-15 minutos, removiendo de forma constante asegurándote de raspar el fondo y los bordes de la cazuela.

  4. Sazonado y ensamblaje de la masa: Cuando la bechamel haya espesado y adquiera una textura brillante y sedosa, añade la sal, la pimienta negra y la nuez moscada. Incorpora las espinacas picadas, los piñones tostados y el queso rallado si decides usarlo. Mezcla homogéneamente y cocina durante 3 minutos adicionales hasta que la masa se despegue con facilidad de las paredes de la cazuela.

  5. Reposado y enfriamiento: Vierte la masa caliente en una fuente plana o bandeja previamente humedecida. Cubre la superficie directamente con papel film transparente «a piel» (tocando la masa) para evitar que se forme una capa dura al enfriarse. Deja atemperar a temperatura ambiente y posteriormente refrigera en el congelador o nevera durante un mínimo de 6 horas (idealmente de un día para otro).

  6. Formado y empanado: Una vez la masa esté bien fría y compacta, toma porciones individuales con la ayuda de dos cucharas o con las manos ligeramente enharinadas. Dale forma cilíndrica u ovalada. Pasa cada unidad ordenadamente por:

    • Harina (sacudiendo el exceso)

    • Huevo batido (asegurando que quede totalmente cubierta)

    • Pan rallado (presionando suavemente para fijar la empanadura)

  7. Fritura y servido: Calienta abundante aceite en una sartén profunda o freidora a unos 180 °C. Fríe las piezas en tandas pequeñas de 4 o 5 unidades para evitar que la temperatura del aceite baje bruscamente y se rompan. Cocina durante 2 o 3 minutos girándolas con cuidado hasta que muestren un dorado uniforme. Retíralas con una espumadera y escúrrelas sobre papel absorbente de cocina antes de servir calientes las croquetas de espinacas.

Croquetas de espinacas

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