La tarta salada de calabacín es una de esas preparaciones culinarias que nos permite disfrutar de la sencillez y la frescura de los ingredientes de temporada. Originaria de la cocina europea, esta receta de tarta o quiche de calabacín, se ha popularizado globalmente por su versatilidad y su capacidad para convertirse en el plato estrella de cualquier comida o cena informal. Es ideal para aprovechar esos calabacines que crecen con alegría en el huerto, transformándolos en una textura cremosa y un sabor suave que encanta a grandes y pequeños. Además, su presentación rústica y dorada la hace increíblemente apetecible.
Lo maravilloso de esta tarta es que se adapta a casi cualquier dieta y ocasión. Puedes servirla tibia o fría, lo que la convierte en una opción fantástica para picnics, almuerzos de oficina o aperitivos en una reunión. La combinación del dulzor natural del calabacín con la salinidad de los quesos y la base crujiente de la masa crea un equilibrio de sabores y texturas muy satisfactorio. Es un plato completo que, con una simple ensalada verde de acompañamiento, se convierte en una comida nutritiva y muy reconfortante.
Esta receta de tarta salada de calabacín que te presento es sencilla, rápida de montar y promete un resultado espectacular. No requiere de técnicas complicadas, por lo que es perfecta incluso para cocineros principiantes. El secreto de una buena tarta salada reside en escurrir bien el calabacín para evitar que la mezcla quede aguada, garantizando así un relleno firme y cremoso. Anímate a prepararla y verás cómo esta tarta salada de calabacín se convierte en un fijo en tu recetario.

Tarta salada de calabacín
Ingredientes
- 1 lámina de masa quebrada (pasta brisa) o de hojaldre, redonda.
Para el relleno:
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2-3 calabacines medianos (unos 500 gramos), rallados
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1 cebolla mediana, picada finamente
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1-2 dientes de ajo, triturados (opcional)
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150 g de queso rallado (una mezcla de Emmental, Gruyère o el que más te guste)
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50 g de queso de cabra o queso crema (para un extra de cremosidad y sabor), desmenuzado
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3 huevos grandes
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200 ml de nata para cocinar (crema de leche) o leche evaporada.
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Sal, al gusto
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Pimienta negra molida, al gusto
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Nuez moscada, al gusto
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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Cómo preparar Tarta salada de calabacín
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Prepara el calabacín: Ralla los calabacines. Colócalos en un colador y presiona firmemente para eliminar la mayor cantidad de agua posible. Este paso es crucial para que la tarta no quede húmeda. Sazónalos con una pizca de sal.
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Sofríe: Calienta el aceite de oliva en una sartén. Sofríe la cebolla picada a fuego medio hasta que esté transparente. Agrega el ajo (si lo usas) y el calabacín bien escurrido. Cocina durante unos 5-7 minutos hasta que el calabacín se ablande un poco. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.
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Prepara la base: Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Extiende la masa sobre un molde para tarta o quiche (de unos 22-24 cm de diámetro), y pincha la base con un tenedor varias veces.
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Haz la mezcla: En un bol grande, bate los huevos junto con la nata (o leche evaporada). Sazona con sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada.
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Combina: Agrega a la mezcla de huevos y nata el sofrito de calabacín y cebolla, el queso rallado y el queso de cabra desmenuzado. Mezcla todo bien.
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Rellena y hornea: Vierte la mezcla sobre la base de masa preparada. Reparte el relleno de manera uniforme. Si lo deseas decora con rodajas finas de calabacín.
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Hornea: Lleva la tarta salada de calabacín al horno y hornea durante 35-45 minutos, o hasta que el relleno esté cuajado, la superficie esté dorada y, al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
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Sirve: Deja reposar unos minutos antes de desmoldar. La tarta salada de calabacín se puede servir tibia o fría.












