Las patatas a lo pobre son típicas de Andalucía y ganan este nombre en los años de la postguerra en los que cuando no había nada en la cocina o la despensa, se hacían solas las patatas con la cebolla, el ajo y el pimiento y se decía que para comer.

Había patatas a lo pobre, es decir, que la guarnición se convertía en el plato principal o único con el que se alimentaba a toda la familia. Hoy son una receta de “Cocina de Aprovechamiento” de la cual te hablo casi siempre, porque se preparan con lo que haya en casa y a veces sin más ingredientes que los ya te dije antes para la receta base.

También en esta elaboración puedes recuperar el aceite ya usado, que después te servirá para hacer tortillas, frituritas y otras cosas.

patatas a lo pobre

Este plato lo puedes hacer acompañar con unos huevos fritos o simplemente estrellarlos con las papas haciendo unos huevos rotos. Le puedes añadir trozos de jamón, chorizo u otros embutidos formando así el almuerzo típico alpujarreño.

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Las patatas a lo pobre están buenísimas también como guarnición de guisos como el del guiso de conejo, los guisos de pollo pero a mí como más me gustan es con unos simples huevos fritos. Esta es probablemente la mejor compañía para esta guarnición que por mérito propio, tiene corazón suficiente como para  ser un plato principal.

Cómo preparar en casa patatas a lo pobre

Ingredientes

  • 3-4 patatas
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 1/2 pimiento rojo
  • Perejil
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Preparación

  1. Las patatas a lo pobre son parecidas en su aspecto a las patatas a la panadera (de las que ya hablamos), solo que estas últimas se hacen en el horno y las pobres se hacen en la sartén. patatas a lo pobre
  2. Tanto en una como en la otra, lo que se busca es una patata confitada y suave, en vez de  una patata frita y crujiente.
  3. Para elaborar este plato, pelas las papas y las cortas en rodajas medias, de unos 4 mm de grosor. Corta los pimientos en pedazos medianos y pica las cebollas en juliana.
  4. En la sartén pones aceite suficiente y echas todos los ingredientes con el aceite todavía frío. De esta manera consigues que todo se vaya haciendo lentamente, es decir confitando. No te preocupes si pusiste mucho aceite ya que ese aceite luego lo colaras y lo puedes reutilizar para la elaboración de otros platos.
  5. Después de transcurridos más o menos 15 minutos en fuego lento  veras las primeras burbujas, es este el momento en el que tienes que subir el fuego para dorar las patatas. Una vez hayas comprobado que éstas ya empiezan a estar blandas al haberse confitado.
  6. Pasados otros 5 o 10 minutos a fuego medio-alto tendrás listas las patatas a lo pobre. Puedes dorarlas un poco más, retirando el aceite de freír y dejando que se tuesten un minuto en la sartén.
  7. Una vez hechas las papas, las escurres bien a través de un colador para retirar el exceso de aceite. Para servirlas, las espolvorea con perejil picado, también hay quien suele añadir unas gotas de vinagre de vino blanco.

Como ya te dije se pueden acompañar de diversos elementos cárnicos como pueden ser embutidos, un huevo frito (roto o estrellados), o pequeñas tiras de jamón. A veces se suelen mezclar con alguna que otra verdura. También las puedes emplear como guarnición en cualquier plato de carne o pescado.

Ni fritas ni pochadas. Esto es lo que les hace ser tan sabrosas.

Hoy ya dimos una vueltecita por Andalucía tierra maravillosa y para acompañar estas patatas a lo pobre, si, porque en Andalucía también dicen “papas” como en Cuba, te propongo un vino de Jerez o una Manzanilla.

Por hoy lo tenemos claro, ¡Es mejor ser pobre y sabrosón que rico y “desabrío”!

Hasta mañana, te quiero y me quedo corto.

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